1.10.09

Kimono Rojo

Y ella puso una aguada
pálida, translúcida,
sobre las figuras,
como una capa de tiempo,
mientras detrás, a través de
la puerta abierta, de pie la observaba.

¿Cómo los ojos japoneses podrían
transformar el instante irrecuperable,
cuando el papel blanco y la línea
se vuelven celebración de una montaña,
un pájaro, las nubes, una rama en flor,
polillas alrededor de un farol solitario?

Gira hacía la luz y con
sus manos delicadas que bailan
me invita a ver la pintura, pero
hace mucho tiempo que me fui.
Quizá mañana vuelva a estos
momentos que duran para siempre.


(29.09.90)

1 comentario:

Claudia dijo...

Hola Charles, me gusta mucho este blog y las poemas evocadoras. Es bueno para mi a leer castellano pero quiero tambíen a ver mas de tu dibujos y pinturas excellentes, por favor!